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Solkendra
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Landing page o web corporativa: el error que se come tus anuncios

18 de octubre de 20264 min de lectura
Dos webs de ejemplo de una empresa de reformas. A la izquierda, una landing page sin menú, con un titular, un formulario y un único botón. A la derecha, una web corporativa con menú de varias páginas, portada y tres servicios.

«¿Me hago una landing o una web completa?» Es de las primeras preguntas de cualquiera que va a invertir en su web, y casi siempre se plantea mal: como si una fuera la versión barata de la otra. No lo es. Una landing y una web corporativa hacen trabajos opuestos. Elegir la que no toca no se nota el día que la publicas; se nota a final de mes, cuando miras lo que has gastado y lo que ha entrado.

Una vende una cosa. La otra te vende a ti.

  • La landing page es un pasillo con una sola puerta. Una página, una oferta, un botón. Sin menú, sin secciones de relleno, sin nada que invite a irse. Su único trabajo es que quien llega te escriba.
  • La web corporativa es tu oficina abierta las 24 horas. Varias páginas —servicios, quién eres, cómo trabajas, contacto— ordenadas como piensa tu cliente. Su trabajo es que te encuentren, te comparen y se fíen lo bastante como para llamarte.

La única pregunta que importa: ¿de dónde viene la gente?

Olvídate del diseño, del precio y de lo que tiene la competencia. Lo primero es saber por qué puerta te va a entrar el cliente, porque eso decide todo lo demás.

Si vas a pagar anuncios en Google, Meta o Instagram, cada clic te cuesta dinero desde el primer segundo. Mandar ese clic a la página de inicio es pagar para que la gente se pierda entre secciones que no buscaba. La landing recibe a quien ya ha dicho «me interesa» y le pone delante, sin rodeos, justo lo que le prometía el anuncio.

Si lo que quieres es que te encuentre quien busca lo que haces en tu zona, necesitas una corporativa. Google entiende un negocio por sus páginas: si tienes tres servicios y una sola página, le estás pidiendo que adivine. Y el cliente que compara antes de decidir quiere ver quién hay detrás antes de levantar el teléfono.

Te basta con una landing si…

  • Vendes una cosa concreta, o quieres probar si una oferta engancha antes de invertir más.
  • Casi todos tus clientes van a llegar por anuncios o por un enlace que mandas tú.
  • Necesitas estar en marcha en días, no en semanas.

Necesitas una corporativa si…

  • Ofreces varios servicios y cada uno tiene su propio cliente.
  • Quieres aparecer en Google cuando alguien de tu ciudad busca lo que haces.
  • Tu cliente compara antes de decidir y necesita ver quién eres, cómo trabajas y qué cuesta.

El error más caro: hacer anuncios hacia tu página de inicio

Es un error muy común: un negocio con su web corporativa que un día empieza a hacer anuncios y los manda directos a la portada. La web no está mal; simplemente no está hecha para ese trabajo. La solución no es rehacerla, es añadir una landing por campaña. La corporativa sigue captando a quien te busca, y la landing convierte en contacto el clic que ya has pagado.

Primero el trabajo, luego la herramienta

La landing es más barata y se hace antes, y por eso tienta. Pero si lo que necesitas es que te encuentren en Google, se va a quedar corta por mucho que la retoques. Y la corporativa más bonita del mundo no salva una campaña que manda a la gente a la página equivocada. Decide qué trabajo tiene que hacer tu web, y la respuesta sale sola.

¿Sigues sin tenerlo claro? Es normal: casi nadie lo tiene la primera vez. Cuéntanos cómo te llegan hoy los clientes y te decimos cuál te toca, sin compromiso.

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